¿Qué hay de nuevo? Una prueba genética PCR para determinar la autenticidad del amaranto.

En el Instituto Botánico del KIT, nuestro colega, el Dr. Adnan Kanbar, pudo desarrollar una sencilla prueba genética que permite distinguir el verdadero amaranto peruano (A. caudatus) de otras especies de amaranto comerciales.  La prueba se basa en el gen Delta-6-Desaturasa, responsable de la formación de ácidos grasos poliinsaturados. El ensayo aprovecha una diferencia en la secuencia de bases del ADN que se había descubierto anteriormente durante la secuenciación comparativa del genoma.

Contacto: Prof. Dr. Peter Nick

AMOR - El amaranto, el superalimento de los Incas, visto desde una nueva perspectiva

Amaranto como fuente de ácidos grasos Omega y granos sin gluten: Mejora asistida por marcadores moleculares y selección de cultivos para obtener aceites funcionales saludables y materias primas para el procesamiento de alimentos

El amaranto era el superalimento de los Incas, la valoración por este pariente de la conocida quinua era tan alta, que incluso adoraban a la planta como una deidad. Esta fue la razón por la que los españoles castigaron al cultivo del amaranto como señal de "idolatría". No fue hasta el decenio de 1970, que el científico peruano Luis Kalinowski descubrió algunas plantas que las familias indígenas cultivaban en secreto con fines religiosos, para luego empezar a promover el cultivo del amaranto en el Perú.

Hoy en día, el amaranto es también conocido en este país y es comercializado sobre todo en forma de amaranto popeado, como ingrediente para el muesli, las barras energéticas e incluso en preparaciones con chocolate. Sin embargo, menos conocido es el aceite de amaranto, lo cual es muy interesante. Esto último debido al reciente descubrimiento de que el aceite de amaranto contiene ácidos grasos omega-3 muy valiosos, que hasta ahora  sólo se han obtenido de fuentes marinas como los peces. Esto abre perspectivas completamente nuevas para la nutrición vegana (¡nunca más cápsulas de aceite de pescado!).

El proyecto conjunto germano-peruano tiene por objetivo promover el potencial del aceite de amaranto para la industria alimentaria y, al mismo tiempo, elaborar normas de calidad con base científica que contribuyan a una mayor protección del consumidor.